jueves, 5 de julio de 2007

Azúcar

A Celia Cruz

Dulce pedazo de caña,
de las cañas de tu Cuba,
hierbabuena de la vida,
eres irrepetible.
Voz sonora y alegre,
voz de trinar de sinsonte,
bolero angelical.
Golpe de clave y bongó,
semilla de maraca,
te sembraste en el corazón del mundo
para perpetuarte, negra, con tumbao.
Serpentina de fiesta inolvidable,
pétalo de la flor más bella de Yemayá.
Guarachera de Oriente,
maestra de la escuela del amor,
la que nos enseñó que no hay que llorar
porque la vida es un carnaval.

1 comentario:

María Inés dijo...

Este azúcar está en la piel de nuestra alma haciéndolos saltar de alegría, sana, sabia y refrescante.
Muy lindo recordar así a Celia Cruz